Mordeduras de perro en menores: consecuencias psicólogicas tras el incidente.
Adaptación divulgativa: Rosa Cirac (INMAB)
Contexto y objetivo del estudio
Las mordeduras de perro en niños son un problema frecuente en salud pública, pero su impacto no termina en la lesión física. Habitualmente, la atención se centra en las lesiones físicas: localización, gravedad, tratamiento o posibles complicaciones infecciosas. Sin embargo, existe una dimensión menos visible que con frecuencia queda en segundo plano: el impacto psicológico que puede tener este tipo de experiencias.
El artículo revisa la evidencia científica disponible sobre las consecuencias psicológicas en niños tras sufrir una mordedura de perro, con el objetivo de identificar qué tipo de alteraciones pueden aparecer, en qué medida se presentan y qué factores influyen en su desarrollo.
Este enfoque permite ampliar la comprensión del problema más allá del daño físico inmediato, incorporando aspectos relacionados con la salud mental y el bienestar del niño.

Figura 1.
Las mordeduras de perro no solo dejan heridas físicas: también pueden generar impacto emocional.
Cómo se realizó la investigación.
Se trata de una revisión narrativa de la literatura científica, en la que los autores recopilan y analizan estudios previos centrados en mordeduras de perro en población pediátrica.
En concreto, el trabajo:
- Revisa investigaciones que abordan las consecuencias psicológicas posteriores a la mordedura
- Integra resultados de distintos tipos de estudios y contextos
- Identifica patrones comunes, factores de riesgo y áreas con falta de evidencia
Este tipo de aproximación permite ofrecer una visión global del fenómeno, aunque también refleja las limitaciones existentes en la investigación disponible.
Hay que tener en cuenta que se trata de una revisión narrativa, un tipo de trabajo que recopila y resume estudios previos para ofrecer una visión global del tema. Esto también implica que la evidencia disponible es variada y presenta ciertas limitaciones.
Qué encontraron (principales resultados).
Los estudios revisados coinciden en que las mordeduras de perro pueden generar impacto psicológico en los niños, aunque la intensidad y duración de este varían considerablemente entre casos.
En conjunto, la evidencia muestra que estas reacciones no son anecdóticas, sino parte de un patrón clínico reconocido.
Entre las principales consecuencias descritas se encuentran:
- Desarrollo de miedo a los perros, incluso en niños que previamente no lo presentaban.
- Conductas de evitación de situaciones donde pueden aparecer perros.
- Ansiedad relacionada con el evento o con estímulos asociados.
- Aparición de recuerdos intrusivos o pesadillas.
- En algunos casos, aparición de síntomas compatibles con estrés postraumático.
No todos los niños desarrollan estas alteraciones, pero los datos sugieren que se trata de un fenómeno relevante que debe ser considerado en la atención posterior al incidente.

Figura 2.
El impacto psicológico puede manifestarse como miedo, evitación, ansiedad o recuerdos persistentes del evento.
Factores que influyen en el impacto psicológico.
El artículo destaca que la respuesta emocional no es homogénea y depende de múltiples variables:
- Gravedad de la mordedura: las lesiones más severas se asocian con mayor probabilidad de afectación psicológica, aunque no de forma exclusiva
- Edad del niño: los niños más pequeños pueden presentar mayores dificultades para procesar la experiencia
- Relación con el perro: las mordeduras por perros conocidos pueden tener implicaciones emocionales distintas a las de perros desconocidos
- Contexto del incidente: situaciones cotidianas que terminan en mordedura pueden generar mayor desconcierto o inseguridad
- Reacción del entorno: la respuesta de los adultos (familia, profesionales) influye de forma directa en la evolución emocional del niño.
Este último punto es especialmente relevante, ya que el acompañamiento posterior puede actuar como factor protector o, por el contrario, aumentar el impacto emocional.
Un problema poco visible.
Uno de los aspectos que señala la revisión es la posible infravaloración de las consecuencias psicológicas de las mordeduras.
Esto puede deberse a varios motivos:
- La atención sanitaria se centra prioritariamente en la lesión física
- No siempre se realiza seguimiento emocional
- Los síntomas pueden aparecer de forma diferida
- Algunas reacciones se interpretan como respuestas normales y no se evalúan clínicamente
Como resultado, es probable que una parte del impacto real no esté siendo detectado ni registrado. Esto sugiere que el impacto psicológico real podría estar infraestimado en la práctica clínica.
Implicaciones prácticas: qué tener en cuenta tras una mordedura.
A la luz de estos hallazgos, es importante considerar que la atención a un niño tras una mordedura no debería limitarse únicamente al tratamiento físico.
Algunos aspectos clave incluyen:
- Observar posibles cambios en el comportamiento en los días o semanas posteriores
- Evitar minimizar la experiencia del niño, incluso en casos de lesiones leves
- Favorecer un entorno seguro donde el niño pueda expresar lo ocurrido
- Evitar tanto la sobreprotección como la exposición forzada a perros tras el incidente
Estas consideraciones no implican que todos los niños desarrollen problemas, pero sí que es importante estar atentos y acompañar de forma adecuada cuando sea necesario.

Figura 3.
El acompañamiento tras una mordedura es clave: observar, validar y generar un entorno seguro puede ayudar a reducir el impacto emocional en el niño.
Qué significa (conclusiones del estudio).
Los hallazgos de esta revisión refuerzan la idea de que las mordeduras de perro deben abordarse desde una perspectiva más amplia.
En primer lugar, ponen de manifiesto la necesidad de integrar la dimensión psicológica en la atención clínica, especialmente en población pediátrica. Evaluar el estado emocional del niño, informar a las familias y considerar el seguimiento en determinados casos puede ser clave para una recuperación completa.
En segundo lugar, el estudio destaca el papel del entorno en la evolución del niño. Un acompañamiento adecuado, que combine validación emocional y seguridad, puede contribuir a reducir el impacto a largo plazo.
Por último, estos resultados tienen implicaciones directas en el ámbito de la prevención. Porque prevenir una mordedura no solo evita una lesión física, sino también posibles consecuencias emocionales que pueden afectar al desarrollo y bienestar del niño.
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📄 Puedes acceder al artículo original (en inglés), publicado en Children, a través de este enlace::
👉 DOI: 10.3390/children11101218
Cita: Monti, L., Kotzalidis, G. D., Arcangeli, V., Brozzi, C., Iacovino, R., Giansanti, C., ... & Chieffo, D. P. R.(2024). Psychological Sequelae of Dog Bites in Children: A Review. Children, 11(10), 1218.
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Resumen visual de los principales hallazgos sobre el impacto psicológico de las mordeduras en niños y la importancia del acompañamiento tras el incidente.
