El impacto económico de las mordeduras de animales: un problema de salud… y un coste público.


Vahid Bay et al. (2021)
 

Cada año, millones de personas en el mundo sufren mordeduras de animales. Algunas dejan solo una herida leve. Otras implican tratamientos largos, vacunaciones y, en los casos más graves, enfermedades potencialmente mortales como la rabia.

 

Cuando hablamos de mordeduras, solemos pensar en el daño físico inmediato: la lesión, el susto, la atención médica. Pero hay una dimensión que pasa mucho más desapercibida (y que, sin embargo, tiene un impacto enorme): el coste económico que estas situaciones generan.

 

Porque una mordedura no termina cuando se cierra la herida. Detrás hay consultas médicas, vacunas, inmunoglobulinas, desplazamientos, seguimiento clínico… y todo eso tiene un coste. Un coste que, en la mayoría de los casos, no asume solo la persona afectada, sino el sistema de salud en su conjunto.

 

En este contexto, un estudio realizado en la provincia de Golestán, en Irán, se propuso responder a una pregunta clave:
¿cuánto cuestan realmente las mordeduras de animales para una sociedad?

 

Para ello, los investigadores analizaron miles de casos atendidos en centros de profilaxis antirrábica, con el objetivo de entender no solo el impacto sanitario de las mordeduras, sino también cómo se utilizan los recursos y qué carga económica generan.

Infografía de la cadena de consecuencias de una mordedura animal: atención médica, profilaxis, seguimiento y coste para el sistema de salud

Figura 1. 
Infografía que muestra que una mordedura no termina en la herida visible. A partir de ese momento se activa una cadena de atención médica, tratamientos preventivos como la profilaxis antirrábica y seguimiento clínico, que implican el uso de recursos sanitarios. 

Cómo se realizó la investigación.

 

Para responder a esta pregunta, los investigadores analizaron los registros de atención de personas que habían sufrido mordeduras de animales en la provincia de Golestán, en el norte de Irán.

 

El estudio incluyó a más de 12.000 pacientes atendidos en centros especializados en profilaxis antirrábica. Estos centros son los encargados de evaluar el riesgo de rabia tras una mordedura y de administrar el tratamiento preventivo cuando es necesario.

 

A partir de estos registros, el equipo analizó dos aspectos clave. Por un lado, cómo se utilizan los servicios de salud tras una mordedura: número de consultas, tratamientos administrados o necesidad de seguimiento. Por otro, el coste económico asociado a todo este proceso. Para ello, no solo se tuvieron en cuenta los gastos directos -como las vacunas o la inmunoglobulina-, sino también otros costes vinculados a la atención, como el uso de recursos sanitarios y la carga que supone para el sistema de salud.

 

De esta manera, el estudio no se limitó a calcular cuánto cuesta tratar una mordedura, sino que permitió entender el impacto económico global que estas situaciones generan a nivel poblacional.

 

 

 

Qué encontraron.

 

Los resultados del estudio muestran con claridad que las mordeduras de animales no solo tienen un impacto sanitario, sino también una carga económica significativa.

 

En total, el coste anual asociado a la atención de mordeduras en la región analizada superó los 1,38 millones de dólares. Esto incluye todos los recursos necesarios para prevenir complicaciones, especialmente la rabia, una enfermedad prácticamente mortal una vez aparecen los síntomas.

 

Si lo llevamos a nivel individual, cada caso de mordedura supuso un coste medio de aproximadamente 113 dólares por persona. Puede parecer una cifra moderada, pero al multiplicarse por miles de casos al año, el impacto global se vuelve considerable.

 

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es quién asume realmente este coste. Lejos de recaer principalmente en las personas afectadas, más del 90% del gasto fue cubierto por el sistema de salud. Es decir, se trata de un problema que, en gran medida, se financia con recursos públicos.

Gráfico circular que muestra que el 95% de las lesiones faciales por mordeduras fueron causadas por perros, seguido de caballos y un zorro.

Figura 2. 

Distribución del coste de la atención de las mordeduras de animales. La gran mayoría del gasto (más del 90%) es asumida por el sistema de salud, mientras que solo una pequeña parte recae directamente en los pacientes. 

Cuando se analizó en detalle en qué se invertía este dinero, se observó que la mayor parte del gasto se concentraba en dos elementos clave del tratamiento preventivo de la rabia. Por un lado, la inmunoglobulina antirrábica, que representó más de la mitad del coste total. Por otro, las vacunas, que constituyeron una proporción importante del gasto restante.

 

En cuanto al origen de las mordeduras, el estudio confirmó un patrón bien conocido: la gran mayoría fueron causadas por perros, lo que refuerza la importancia de las estrategias de prevención centradas en la población canina.

 

Además, los datos mostraron que los niños y jóvenes se encuentran entre los grupos más afectados, lo que introduce un componente adicional de preocupación desde el punto de vista de la salud pública.

Ilustración de la cara que señala las zonas más afectadas por mordeduras: perioral, nariz, oreja, mejilla, periórbita y frente.

Figura 3. 
Distribución  del coste de la atención tras una mordedura de animal. La mayor parte del gasto corresponde a la inmunoglobulina antirrábica, seguida de las vacunas, mientras que otros costes (como personal, visitas o logística) representan una proporción menor. 

Esto refleja el peso económico de las medidas preventivas frente a enfermedades graves como la rabia.

Qué significan estos resultados.

 

Los datos de este estudio permiten entender algo fundamental: las mordeduras de animales no son solo un problema individual, ni un incidente aislado. Son un fenómeno con impacto real en la salud pública… y también en la economía de toda la sociedad.

 

Cuando más del 90% del coste recae en el sistema sanitario, hablamos de un problema colectivo. Cada caso atendido implica el uso de recursos que podrían destinarse a otras necesidades de salud. Y cuando estos casos se repiten miles de veces al año, el impacto deja de ser puntual para convertirse en estructural.

 

Desde esta perspectiva, la prevención no solo es una cuestión sanitaria, sino también una estrategia económica. Reducir el número de mordeduras no solo evita lesiones y posibles complicaciones graves, sino que también disminuye de forma directa el gasto público asociado a su atención.

 

Además, el hecho de que la mayoría de las mordeduras estén relacionadas con perros refuerza la necesidad de abordar el problema desde un enfoque integral. Esto incluye la gestión responsable de la población canina, la educación de la comunidad y el fortalecimiento de estrategias preventivas que reduzcan el riesgo de interacción peligrosa.

 

Aquí es donde el enfoque de Una Salud (One Health) cobra especial sentido. Las mordeduras de animales no pueden entenderse únicamente desde la medicina humana. Involucran también la salud animal, el entorno y la forma en que las personas conviven con los animales en sus contextos cotidianos.

 

Entender este problema desde una mirada integrada permite no solo tratar sus consecuencias, sino también actuar sobre sus causas.

 

Porque, en el fondo, cada mordedura que se evita no es solo una lesión menos. Es también un coste que no se genera, un recurso que no se consume… y una oportunidad de construir entornos más seguros para todos.

 

¿Quieres conocer todos los detalles técnicos y explorar el estudio completo?


📄 Puedes acceder al artículo original (en inglés), publicado en Journal of Acute Disease, a través de este enlace::
👉 DOI: 10.4103/2221-6189.320962

 

Cita: Bay, V., Rezapour, A., Jafari, M., Maleki, M. R., & Asl, I. M. (2021). Healthcare utilization patterns and economic burden of animal bites: A cross-sectional study. Journal of Acute Disease, 10(4), 142-146.

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En poco más de 2 minutos, te contamos qué se investigó, por qué, y para qué.

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Infografía sobre el coste de mordeduras de animales: el 91% lo asume el sistema de salud y la prevención de la rabia concentra el gasto

Infografía que representa como las mordeduras de animales no solo causan daño físico: también generan un importante coste para el sistema de salud, asumido en su mayoría por toda la sociedad.

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