¿Qué hacer ante una mordedura canina?

Recomendaciones de prevención y manejo integral

Inmab.
25 de enero 2024

 

Introducción.

 

Las mordeduras de perro en niños constituyen un problema de salud pública de gran relevancia, afectando anualmente a miles de familias. La vulnerabilidad de los niños se debe a su menor tamaño, comportamientos impredecibles y a menudo a la falta de supervisión adecuada durante las interacciones con perros. La mayoría de estos incidentes suceden en el hogar, con perros familiares, lo que destaca la necesidad de educación y vigilancia constantes.

 

Las estadísticas indican que los niños menores de 10 años son los más afectados, presentando una alta incidencia de lesiones en la cara, cabeza y cuello. Estas heridas pueden variar desde laceraciones leves hasta lesiones graves que requieren intervención quirúrgica y pueden dejar cicatrices permanentes. Además del impacto físico, las mordeduras de perro pueden causar trauma psicológico significativo en los niños afectados, resultando en miedo a los perros y otros trastornos emocionales.

 

Este artículo tiene como objetivo sensibilizar sobre la gravedad de las mordeduras de perro en niños, sus consecuencias físicas y psicológicas, y las estrategias de prevención. Al incrementar la conciencia y la educación en este tema, se busca reducir tanto la frecuencia como el impacto de las mordeduras en la población pediátrica. A través de la comprensión de los factores de riesgo y la implementación de medidas preventivas, podemos proteger mejor a nuestros hijos y asegurar interacciones seguras con los perros, promoviendo un ambiente más seguro para todos.

 

 

Datos y Estadísticas.

 

Las mordeduras de perro constituyen una causa significativa de trauma en la población pediátrica. Diversos estudios han subrayado la alarmante incidencia de este problema de salud pública. En los Estados Unidos, se estima que más de 800,000 personas buscan atención médica cada año debido a mordeduras de perro, con aproximadamente la mitad de estas víctimas siendo niños. Un estudio en hospitales de la provincia de Barcelona indicó que los niños en edad escolar son frecuentemente afectados, especialmente durante la adolescencia.

 

Los niños menores de 10 años presentan una alta incidencia de lesiones en la cara, cabeza y cuello, debido a la proximidad de estas áreas al nivel de los perros, convirtiéndolas en objetivos comunes durante un ataque. En Costa Rica, una revisión reciente de mordeduras de perro en la población pediátrica reveló que, aunque muchas heridas son superficiales o leves, la morbilidad puede ser alta debido a infecciones.

 

Las mordeduras en niños pequeños, que suelen afectar la cara, cabeza y cuello, resaltan la necesidad de un manejo adecuado para evitar daños cosméticos o funcionales. La profilaxis antibiótica se recomienda en casos de alto riesgo de infección, como mordeduras en manos, pies, cara y genitales. Factores de riesgo comunes incluyen la falta de supervisión, interacciones inapropiadas con perros y la presencia de perros desconocidos o no entrenados. Aunque la raza del perro puede influir, cualquier perro puede morder si se siente amenazado o asustado.

 

Comparando datos de diferentes regiones, las tasas de hospitalización por mordeduras de perro varían. En los Estados Unidos, las hospitalizaciones han aumentado significativamente, con un incremento del 55% entre 1993 y 2008. En Costa Rica, aunque no hay casos autóctonos de rabia en perros desde 1970, es crucial seguir los protocolos locales para la profilaxis contra el tétanos y la rabia en caso de mordedura.

 

Estas estadísticas subrayan la urgente necesidad de educación y medidas preventivas para reducir la incidencia de mordeduras de perro en niños. Al comprender los factores de riesgo y las circunstancias de estas mordeduras, los padres y cuidadores pueden tomar medidas proactivas para proteger a sus hijos

Recomendaciones del Ministerio de Salud de Chile en caso de sufrir la mordedura de un animal.

Manejo Inmediato

 

El manejo inmediato de una mordedura de perro es crucial para minimizar el riesgo de infección y otras complicaciones graves. A continuación, se detallan los pasos a seguir en caso de una mordedura:

  1. Lavar la herida: Enjuagar la herida con abundante agua y jabón durante varios minutos para eliminar cualquier bacteria presente. Este paso inicial es fundamental para reducir el riesgo de infección.
  2. Detener el sangrado: Aplicar un vendaje limpio y seco sobre la herida para detener el sangrado. Si el sangrado es intenso, es vital aplicar presión directa sobre la herida con un paño limpio hasta que se detenga.
  3. Buscar atención médica: Es esencial buscar atención médica, incluso si la herida parece menor. Un profesional de la salud puede evaluar la herida adecuadamente, proporcionar profilaxis antibiótica y administrar vacunas contra el tétanos y la rabia si es necesario. Las heridas por mordedura de perro, especialmente en áreas como las manos, pies, cara y genitales, tienen un alto riesgo de infección y deben ser tratadas por un médico.
  4. Monitoreo de infecciones: Es importante vigilar la herida en busca de signos de infección, como enrojecimiento, hinchazón, calor o secreción purulenta. Seguir todas las instrucciones del médico y acudir a todas las citas de seguimiento para asegurar una recuperación adecuada.

Además de los pasos inmediatos, es crucial informar a los padres y cuidadores sobre la importancia de actuar con rapidez y eficiencia. Las mordeduras de perro pueden variar en gravedad, desde rasguños leves hasta heridas profundas que afectan músculos, tendones y nervios. En casos de mordeduras graves, el tratamiento puede incluir cirugía reconstructiva y terapia para evitar complicaciones a largo plazo.

 

Las mordeduras en la cara, cabeza y cuello son particularmente preocupantes en niños pequeños, ya que estas áreas son más susceptibles a cicatrices permanentes y pueden afectar funciones vitales como la visión y la respiración. Por lo tanto, la intervención médica temprana es crucial para minimizar el daño y facilitar una recuperación completa.

Con una intervención adecuada y temprana, muchas de las complicaciones asociadas a las mordeduras de perro pueden prevenirse, mejorando significativamente los resultados a largo plazo para los niños afectados.

 

 

Tipos de Lesiones.

 

Las mordeduras de perro pueden causar una amplia gama de lesiones, cuya gravedad puede variar desde laceraciones menores hasta fracturas óseas y heridas profundas que requieren intervención quirúrgica. A continuación se describen los tipos más comunes de lesiones resultantes de mordeduras de perro:

  1. Lesiones Menores: Las mordeduras menores suelen producir rasguños superficiales y laceraciones leves. Aunque estas heridas no suelen ser graves, es fundamental limpiarlas y desinfectarlas adecuadamente para prevenir infecciones. Los primeros auxilios básicos en casa son útiles, pero siempre se recomienda una evaluación por un profesional de la salud.
  2. Lesiones Moderadas: Las mordeduras que resultan en lesiones moderadas incluyen laceraciones profundas, contusiones y heridas que penetran las capas subcutáneas de la piel. Estas heridas generalmente sangran profusamente y pueden necesitar suturas para una adecuada cicatrización. Además, estas lesiones tienen un mayor riesgo de infección y pueden requerir profilaxis antibiótica.
  3. Lesiones Graves: Las mordeduras graves pueden provocar fracturas óseas, daño significativo a los tejidos blandos y heridas en áreas críticas como la cara, cabeza y cuello. Estas lesiones a menudo requieren cirugía reconstructiva y pueden dejar cicatrices permanentes. Las fracturas de huesos largos, como los de los brazos y piernas, a menudo están asociadas con estancias hospitalarias prolongadas y mayores tasas de complicaciones postoperatorias, como infecciones.
  4. Complicaciones: Las mordeduras de perro pueden ocasionar complicaciones severas, incluyendo infecciones y daños nerviosos. Las infecciones de las heridas son la complicación postoperatoria más común y pueden presentarse con fiebre, enrojecimiento y secreción purulenta. En casos graves, la infección puede evolucionar a osteomielitis, una infección ósea que puede requerir un tratamiento prolongado con antibióticos y cirugía.

Comprender los diferentes tipos de lesiones y sus posibles complicaciones es crucial para el manejo adecuado de las mordeduras de perro. Un tratamiento temprano y adecuado puede prevenir muchas de las complicaciones asociadas y mejorar significativamente los resultados a largo plazo para los niños afectados.

 

Además de las lesiones físicas, es importante considerar que las mordeduras de perro pueden causar daños emocionales y psicológicos. Los niños que han sido mordidos pueden desarrollar miedo a los perros, ansiedad y trastornos de estrés postraumático (TEPT). Es vital que los cuidadores y profesionales de la salud estén atentos a estos síntomas y proporcionen el apoyo necesario para la recuperación emocional del niño.

 

Las mordeduras en la cara, cabeza y cuello son especialmente preocupantes debido a la proximidad a estructuras vitales y la posibilidad de cicatrices visibles, que pueden afectar la autoestima y la calidad de vida del niño. La intervención temprana por un equipo multidisciplinario, que incluya cirujanos plásticos, terapeutas ocupacionales y psicólogos, puede ser crucial para una recuperación integral.

 

 

Impacto Físico y Psicológico.

 

Las mordeduras de perro en niños tienen consecuencias que van más allá del daño físico inmediato, dejando secuelas psicológicas duraderas. Es esencial reconocer y abordar ambos aspectos para proporcionar una atención integral a los niños afectados.

  1. Impacto Físico: Las mordeduras de perro pueden provocar una variedad de consecuencias físicas, desde cicatrices menores hasta lesiones graves que requieren intervención quirúrgica. Las fracturas óseas, especialmente en los huesos largos de los brazos y piernas, son complicaciones frecuentes que suelen resultar en estancias hospitalarias prolongadas y múltiples procedimientos quirúrgicos. Las heridas en la cara y el cuello, comunes en niños pequeños, pueden dejar cicatrices permanentes y afectar funciones vitales como la visión y la respiración.
  2. Complicaciones Infecciosas: Las infecciones son una de las complicaciones más graves de las mordeduras de perro. Las heridas profundas, especialmente aquellas que afectan a los huesos y las articulaciones, son especialmente susceptibles a infecciones severas como la osteomielitis. Estas infecciones pueden no ser evidentes de inmediato y manifestarse días o semanas después del incidente, lo que subraya la importancia de un seguimiento médico riguroso.
  3. Impacto Psicológico: Las mordeduras de perro también pueden tener un profundo impacto psicológico en los niños. El trauma de ser atacado por un perro puede llevar a trastornos de estrés postraumático (TEPT), ansiedad y cinofobia (miedo a los perros). Los niños mordidos pueden experimentar pesadillas, flashbacks del incidente y una disminución de la autoestima, especialmente si las mordeduras resultan en cicatrices visibles.
  4. Soporte Psicológico: Proporcionar soporte psicológico es crucial para ayudar a los niños a superar el trauma. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser eficaz en el tratamiento del TEPT y otros trastornos de ansiedad en niños. El apoyo emocional de la familia y amigos también juega un papel vital en la recuperación del niño.

El impacto físico de las mordeduras de perro puede ser significativo y duradero. Las cicatrices visibles, especialmente en la cara, pueden afectar la autoestima del niño y su interacción social. Además, las heridas que afectan funciones vitales como la visión o la respiración pueden tener implicaciones a largo plazo en la salud y la calidad de vida del niño.

 

El impacto psicológico es igualmente importante. Los niños que han experimentado una mordedura de perro pueden desarrollar un miedo profundo a los perros y otros animales. Este miedo puede afectar su comportamiento y limitar sus actividades, especialmente si el incidente ocurrió en un entorno familiar. La intervención temprana de psicólogos y terapeutas especializados es crucial para ayudar a los niños a procesar el trauma y desarrollar estrategias de afrontamiento efectivas.

 

El soporte emocional de la familia es fundamental. Los padres y cuidadores deben ser conscientes del impacto psicológico de las mordeduras de perro y proporcionar un entorno seguro y de apoyo para el niño. La educación sobre cómo manejar el trauma y la importancia de buscar ayuda profesional puede marcar una gran diferencia en la recuperación del niño.

Prevención.

 

La prevención de las mordeduras de perro es esencial para proteger a los niños tanto de lesiones físicas como de traumas emocionales. Aquí se presentan consejos prácticos y recomendaciones sobre qué hacer en caso de una mordedura:

  1. Supervisión Constante:
    • Siempre supervise a los niños cuando estén cerca de perros, especialmente si son desconocidos o no están bien entrenados.
    • Nunca deje a un bebé o niño pequeño solo con un perro, sin importar lo confiable que el perro pueda parecer.
  2. Educación sobre Interacciones Seguras:
    • Enseñe a los niños a interactuar con los perros de manera segura. Por ejemplo, deben pedir permiso antes de acariciar a un perro y evitar hacer movimientos bruscos o ruidosos que puedan asustar al animal.
    • Explique a los niños que no deben molestar a los perros mientras comen, duermen o cuidan a sus cachorros.
  3. Reconocimiento de Señales de Advertencia:
    • Ayude a los niños a reconocer las señales de advertencia de un perro que se siente amenazado o incómodo, como gruñidos, muestra de dientes, orejas hacia atrás o cola entre las piernas.
  4. Entrenamiento y Socialización de Perros:
    • Los dueños de perros deben asegurarse de que sus mascotas estén bien entrenadas y socializadas desde una edad temprana.
    • Los perros deben ser expuestos gradualmente a diferentes personas, lugares y situaciones para que se sientan cómodos y seguros en su entorno.
  5. Qué Hacer en Caso de una Mordedura de Perro:
    • Atención Inmediata: Lave la herida con agua y jabón para eliminar cualquier bacteria y reducir el riesgo de infección. Aplique un vendaje limpio y seco sobre la herida para detener el sangrado.
    • Buscar Atención Médica: Es crucial buscar atención médica, incluso si la mordedura parece menor. Un profesional de la salud puede evaluar la herida, proporcionar profilaxis antibiótica y administrar vacunas contra el tétanos y la rabia si es necesario.
    • Monitoreo de Infecciones: Vigile la herida en busca de signos de infección, como enrojecimiento, hinchazón, calor o secreción purulenta. Siga todas las instrucciones del médico y acuda a todas las citas de seguimiento para asegurar una recuperación adecuada.
  6. Importancia de la Educación y Supervisión:
    • La educación y la supervisión son esenciales para prevenir mordeduras de perro. Los programas de seguridad para niños en edad escolar han demostrado ser efectivos en la reducción de la gravedad de las lesiones por mordedura de perro. Estos programas enseñan a los niños cómo comportarse de manera segura alrededor de los perros y a reconocer las señales de advertencia.
  7. Uso de Profilaxis Antibiótica y Seguimiento:
    • La profilaxis antibiótica es recomendada en casos de alto riesgo de infección, como mordeduras en manos, pies, cara o genitales, y heridas profundas o altamente contaminadas. Seguir los protocolos locales para la profilaxis contra el tétanos y la rabia es crucial, especialmente en regiones donde estas enfermedades son una preocupación.

Implementar medidas preventivas y estar preparados para actuar rápidamente en caso de una mordedura puede marcar una gran diferencia en la salud y el bienestar de los niños. Los padres y cuidadores deben estar informados y proactivos en la educación de los niños sobre la seguridad con los perros.

 

La supervisión constante y la educación son pilares fundamentales en la prevención de mordeduras de perro. Enseñar a los niños sobre cómo interactuar de manera segura con los perros puede reducir significativamente el riesgo de mordeduras. Además, los programas de educación en escuelas pueden ser muy efectivos. Estos programas deben incluir lecciones sobre cómo acercarse a un perro de manera segura, cuándo es apropiado acariciar a un perro y qué hacer si un perro muestra signos de agresión.

 

El entrenamiento y la socialización adecuados de los perros también son esenciales. Los perros que están bien socializados y entrenados desde una edad temprana son menos propensos a morder. Los dueños de perros deben asegurarse de que sus mascotas se sientan cómodas y seguras en diferentes entornos y situaciones, lo que puede ayudar a prevenir comportamientos agresivos.

 

En caso de una mordedura, la atención inmediata y adecuada puede prevenir muchas complicaciones. Además de lavar la herida y buscar atención médica, es crucial seguir las recomendaciones de profilaxis antibiótica y monitorear la herida para detectar signos de infección.

 

Finalmente, es importante recordar que la educación y la prevención son las mejores herramientas para proteger a los niños de las mordeduras de perro. Al tomar medidas proactivas y enseñar a los niños y a los dueños de perros sobre la seguridad y el manejo adecuado, podemos reducir la incidencia de mordeduras de perro y crear un ambiente más seguro para todos.

 

 

Conclusión y Llamado a la Acción.

 

Las mordeduras de perro en niños pueden tener consecuencias graves y duraderas tanto físicas como emocionales. Aumentar la conciencia sobre la prevención y el manejo adecuado de estas heridas es fundamental para minimizar su impacto. La supervisión constante de los niños, la educación sobre interacciones seguras con los perros y el seguimiento de las recomendaciones médicas en caso de una mordedura son pasos cruciales para proteger a los más pequeños.

 

La prevención y el manejo adecuado de las mordeduras de perro son responsabilidades compartidas por padres, cuidadores y dueños de perros. Al implementar medidas preventivas y estar preparados para actuar rápidamente en caso de una mordedura, podemos reducir significativamente la incidencia y la gravedad de estas lesiones. Es fundamental educar a los niños sobre cómo comportarse alrededor de los perros y asegurar que los perros estén bien entrenados y socializados.

 

Los programas de educación en seguridad, tanto para niños como para adultos, son herramientas eficaces para reducir el riesgo de mordeduras de perro. Estos programas deben promover la comprensión de las señales de advertencia en los perros y fomentar prácticas seguras de interacción.

 

 

Llamado a la acción:

  • Supervisar siempre a los niños cuando estén cerca de perros.
  • Educar a los niños sobre las interacciones seguras con los perros.
  • Buscar atención médica inmediata en caso de una mordedura.
  • Seguir las recomendaciones de profilaxis y monitoreo médico.

Con una educación adecuada y la implementación de medidas preventivas, podemos proteger mejor a nuestros niños y crear un ambiente más seguro para todos. Es crucial que todos los involucrados comprendan la importancia de estas acciones y trabajen juntos para prevenir incidentes y gestionar adecuadamente las mordeduras de perro.

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